-Hola ¿cómo esta tu madre?

 

- ¡Ah, muy bien! En una residencia privada, cuesta un paston pero ella tiene dinero, de todas maneras quizás sean sus últimos días, y lo importante es que se encuentra estupendamente, la comida es de lo mejor, está limpia y en todo momento atendida... mejor que cuando estaba en su casa... con mi hermano y mi cuñada. Voy muy seguido a verla y cuando me ve le cambia el semblante, se pone muy contenta, realmente hay que estar por ellos, no sabemos cuantos días puede durar pero ella se lo merece todo, por algo es mi madre.

 

-Tienes razón, la mía como sabes esta en otra residencia, pero hemos tenido suerte al conseguir una plaza de la Generalitat, esta muy bien y solo nos cuesta su paga.

-Hace tiempo creíamos que se moría pero ya ha pasado un año y sigue igual, de la cama la levantan y la pasan a la silla de ruedas donde está toda la mañana, después de la comida de nuevo la tienden en la cama hasta el día siguiente, esta bien cuidada, come triturado aunque cuando yo no voy se lo dan con una jeringa, alguna vez los he pillado y he ido rápidamente a quejarme a la directora del centro, no hay derecho, de esta manera irá perdiendo facultades. A pesar de estar en los huesos... se encuentra estable y con ganas de vivir, la cabeza es lo mejor que tiene, aunque habla poco, estoy mucho por ella, siempre ha sido muy golosa por eso después de la comida espera mi pastel, siempre que voy le llevo uno. Mis hijos están en casa, ya son grandes y se pueden apañar... Lo primero es mi madre.

 

... Hace unos años, antes de la residencia.

 

La "primera madre", con tres hijos, vivía en su casa con el hijo y la cuñada que ahora critican...

 

Y la "segunda madre" (también con tres hijos) vivía sola, y las únicas salidas que realizo fue con su hijo y su mujer, salidas que aprovechaban para ser felices... ahora cuando coinciden los hermanos, él ( como siempre le había dicho) le dice en broma ¡señora María! ¡ No te vallas muy lejos! Y... las hermanas como si de un niño pequeño se tratara le recriminan su actitud...

 

(Ahora, al final del camino se preocupan de ellas, quizás no se den cuenta pero a veces rozan el ridículo, pero... quien soy yo para recriminar a los demás... y, por otro lado... ¡nunca es tarde cuando la dicha es buena!).